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Devlab #37 III

Posted on January 13th, 2006 by ferminho.
Categories: Historias.

– ¡Atención! -gritó el Líder Falke desde las puertas dobles de la sala de reuniones del ala norte, anunciando la llegada de un oficial de rango superior.

Los miembros del comando especial Falke, perfectamente alineados a ambos lados de una gran mesa ovalada negra en el centro de la sala, se pusieron firmes al unísono, con un único ruido de un golpe seco al juntar las botas. Todos permanecían ataviados con el uniforme de combate al completo, con la mirada al frente, visible al oficial que acababa de entrar a la sala, ya que los visores del uniforme habían de permanecer alzados. Las manos, sujetas tras la espalda y la mirada alta. Ni el más mínimo ruido, ni la más leve respiración. Las armas estándar, rifles cortos de impacto, permanecían ajustadas en los cintos de todos los comandos. Entre ellos, Boy, siguiendo al milímetro las normas de disciplina del Código Militar MS.

El oficial entró en la sala, dejando a su hombre escolta a la entrada, al lado del Líder Falke. Mientras el oficial entraba en paso ligero hacia la tarima central del fondo de la sala, miraba de soslayo a los allí presentes. Boy advirtió el detalle de reojo; la mirada casi burlona y despreciativa, mientras pasaba a su lado. Creyó por un momento haber cambiado inconscientemente la expresión y temió que se hubiera dado cuenta, pero el oficial pasó sin más y subió a la tarima.

– Señores.

Había hablado. Los soldados giraron la cabeza hacia él sin cambiar lo más mínimo el resto de la postura. La expresión de seriedad en la cara les hacía parecer casi bots. Boy examinó disimuladamente al oficial. Por fin le veía en persona. Contralmirante Wilson, conocido también como ‘Führer’. Los rumores no hacían justicia al original. Vestía una larga gabardina blanca, más corta por delante, que dejaba ver poco de su atuendo interior – pero se le veía totalmente preparado para el combate. Llevaba una armadura multifoco que brillaba levemente en la pequeña zona que se dejaba ver, y largos cubrearmas a ambos lados de las piernas, de los cuales sólo se distinguía la terminación. Posiblemente escopetas de precisión o similares. Más abajo se podían distinguir claramente las botas-jet que sólo algunos oficiales y comandos especiales podían llevar – supuestamente permitían una rapidez de movimientos comparables a los de un bot ninja. Más artilugios se podían distinguir en la muñeca (un gateway seguramente) y un dispositivo de algún tipo en el cuello. Pero lo que más llamaba la atención de él no era la similitud con un cazador adinerado, sino su cara. Su pelo corto, blanco, con un perfectamente recortado flequillo no podía tapar aquella expresión imborrable de su rostro. Esa mirada burlona, esa especie de media sonrisa perpetua, que le había ganado en los barracones el apodo de “La Hiena Blanca”.

– Yo mismo, en persona, hice la solicitud al Comité para que fueran destinados aquí. Porque son los mejores.

Como era costumbre en la jerarquía semi-militar, semi-empresarial del Sindicato, hasta los oficiales mantenían un tono educado y respetuoso hacia sus inferiores, sea cual fuere su rango. Sin embargo, en muchos casos esto no era más que fachada. Y especialmente en éste. Wilson hablaba, pero sus palabras no ocultaban el sentimiento que desprendía. Un hedor a superioridad que apestaba antes de que entrara en la habitación. Para él no eran más que perritos guardianes que debía adiestrar debidamente para que le guardaran la casa.

– Han participado en varios “proyectos” anteriormente; todos ellos de forma notable. Sólo dos bajas totales durante los disturbios de SandFort de hace dos meses estándar. He de felicitarles.

Eso sí que le ponía de los nervios. “Dos bajas totales”. “Ha de felicitarnos por sólo haber perdido a dos de sus compañeros de forma definitiva en una supuesta ‘revuelta’ que terminó siendo una conspiración armada” pensó Boy.

– Pero no deben permitir que se les suba a la cabeza y relajarse. Empiezan ahora lo que puede ser su último gran proyecto. Último, antes de escalar grandes posiciones en el Sindicato, claro. Necesito que lo den todo. Ya sabrán que su misión principal será la defensa del Devlab #37, pero no descartamos posibles asignaciones posteriores, si la situación lo requiere.

“Bla, bla, bla” pensaba Boy. Todo eso ya lo sabía. Era protocolo estándar. Siempre podía ser ‘el último gran proyecto’. Lo que no entendía es por qué les habían hecho retrasar su salida de recreo a Dusk sólo para eso; si iba a recibirles tarde el Contralmirante, ya podría haberlo hecho al día siguiente.

– Escúchenme bien. Contamos con una selección de los mejores recursos humanos de que dispone el Sindicato. Hay mucho interés en este proyecto, y quiero que les quede bien claro. No podemos fallar -mientras decía esto, por un momento a Boy le pareció que Wilson perdía el aspecto burlón y se ponía totalmente serio. Tan serio que inspiraba miedo-. Por eso están aquí. Quiero que sigan los protocolos al detalle, y nunca; ¿Me oyen bien? Nunca se confíen. Siempre alerta, siempre seguro. Eso es todo. Mañana a primera hora les quiero ver en Preparación.

Diciendo esto, se encaminó hacia la puerta. Siguiendo el protocolo, los comandos se giraron noventa grados manteniendo de nuevo la mirada al frente, en dirección hacia la puerta por donde se marchaba el oficial. Boy entonces se fijó en el hombre escolta que esperaba afuera, apoyado en la pared del pasillo. Parecía totalmente distraído pensando en sus propias cosas. El oficial pasó a su lado y desapareció con él por la galería. No lo pudo apreciar bien pero… Boy hubiera jurado que el uniforme del escolta… era de un alquimista MS.

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