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Armonía Perturbada I

Posted on November 10th, 2005 by ferminho.
Categories: Historias.

Era el primer lunes de la semana, y el día resplandecía en los jardines del ala oeste del campus. Algunos pájaros revoloteaban por los alrededores, y un riachuelo corría a escasos metros de las puertas de acceso al bloque oeste. Allí un hombre permanecía de pie, contemplando el paisaje cerca de un modesto merendero; manos en los bolsillos, expresión distante. Los árboles se perdían en la lejanía, escondiéndose detrás del pequeño monte que limitaba la zona de la universidad. Aunque no podía verlo desde su posición, el hombre sabía que más allá… no había nada. El cielo se difuminaba en el horizonte, mezclándose con el vacío. El agua del riachuelo llegaba a un punto en el cual había un precipicio; se acababa la tierra firme. Más allá… nada. Arriba… nada. Abajo… nada. Agua cayendo y desapareciendo en la distancia. Una buena caída… a Void, claro.

El profesor Giller (así se llamaba aquel hombre, aunque no le gustaba tal denominación) había salido a tomar el aire, como todos los días en su descanso de media mañana. Era un hombre de unos treinta y cinco años, con pelo largo, liso, totalmente blanco, cayéndole ordenadamente por la espalda. Siempre llevaba barba de varios días y unas gafas pequeñas, de las cuales probablemente podía prescindir cuando quisiera, pero las conservaba por algun motivo más personal que práctico. Vestía la ligera bata-uniforme, emblema de la Universidad. Cualquiera que le viera por primera vez, obtendría una primera impresión de un hombre de carácter lozano y tranquilo, dedicado a la ciencia o a la enseñanza. Y así era.

Giller trabajaba en la Wiki Universidad. Impartía clases de carácter general y participaba en varios proyectos de investigación; podría decirse que era alguien de talento reconocido allí dentro e incluso fuera; tenía su propio gabinete, aunque no le gustaba en demasía el liderazgo. La Wiki (llamada así coloquialmente, especialmente entre los universitarios) investigaba en todos los aspectos. Recopilar información, conocer, saber… ése era su objetivo. Y todos los universitarios, Giller entre ellos, amaban ese estilo de vida. Por eso estaban allí.

Había sido una mañana bastante poco fuera de lo normal. Algunas clases, y un poco de organizar archivos nuevos. Giller pensaba en la Asamblea de Investigación que tenía esa tarde cuando oyó un ruido extraño. Cuando quiso tratar de identificarlo, el ruido cesó. Le había parecido que era un ruido de propulsores… inconscientemente empezó a analizar la señal del ruido (muy a su pesar, este tipo de análisis inconsciente lo hacía muy a menudo) y a pensar si no serían unos propulsores-jet estándar portátiles, quizá de un vehículo ligero. Interrumpió su razonamiento, suspirando, en cuanto se dio cuenta de que lo estaba volviendo a hacer. Había oído un ruido de propulsores, eso estaba claro, daba igual el modelo, la marca, o la fecha de la última revisión. Los jardines estaban bien adentrados en la Wiki, y en todo el campus no se permitía el acceso de vehículos salvo los autorizados (esto es, los lentos pero seguros andadores-oruga universitarios para transportar personas y material). Luego algo raro pasaba, y debía ir a comprobarlo.

Cuando Giller se dirigía a las puertas para atravesar el ala oeste hacia la procedencia del ruido, éstas se abrieron, apareciendo por la puerta corriendo, un universitario menor; un “alumno”, trajeado con el uniforme que denotaba su menor rango.

– ¡Profesor Giller!

Giller miró al alumno. Estaba empezando a pensar en que tendría que reprocharle que le llamara así, cuando se volvió a dar una bofetada mental (se volvía a desviar del tema) y le contestó:

– ¿Qué ocurre ZaX? ¿Ha entrado algún vehículo o ha sido mi imaginación?

El alumno llegó hasta donde estaba el profesor. Paró, respirando algo pesadamente, cansado por la carrera, y en cuanto tomó algo de aire le explicó:

– No, señor. Es una Patrulla Jet MS. No parecen hostiles pero sí agresivos. Están empezando a exigir datos de investigación y acceder a las bases de datos. ¡Tiene que venir!

Giller se quedó un momento paralizado, balbuceando por lo bajo:

– …¿El… MacroSindicato? ¿Aquí?

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